La Escuela de Artes y Oficios UFRO: una experiencia que interpela a la universidad
- Claudio Ovando Leon

- 28 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Como docente, pocas experiencias resultan tan elocuentes como aquellas donde el aprendizaje se vuelve visible en las personas. Durante un año de trabajo en la Escuela de Artes y Oficios de la Universidad de La Frontera, junto a un grupo de 22 adultos mayores, pude observar de manera directa cómo la educación en oficios creativos puede transformarse en una herramienta profunda de desarrollo humano, comunitario y cultural.
Esta experiencia no solo confirma la relevancia de la vinculación con el medio cuando es bien diseñada, sino que también plantea una pregunta de fondo a la universidad: ¿Qué ocurre cuando estos procesos se interrumpen, en lugar de consolidarse?

Aprender en la adultez mayor: una experiencia educativa real
Trabajar pedagógicamente con personas mayores exige comprender que el aprendizaje no se juega solo en la adquisición de contenidos. En el aula o más bien, en el taller pude observar cómo el trabajo manual activa dimensiones que muchas veces quedan fuera de los modelos tradicionales de formación: la concentración, la memoria corporal, la paciencia, la coordinación y, sobre todo, la confianza en las propias capacidades.
En las primeras sesiones era evidente la inseguridad. Con el paso de las semanas, esa duda inicial fue dando paso a mayor precisión, autonomía y orgullo por el trabajo realizado.
Desde una mirada docente, este proceso confirma algo fundamental: el aprendizaje no caduca con la edad, pero sí necesita condiciones adecuadas, tiempos respetados y metodologías significativas.
El oficio como herramienta pedagógica y social
La artesanía y los oficios creativos no operan solo como técnicas productivas. En este contexto, funcionaron como dispositivos pedagógicos, capaces de ordenar el tiempo, dar sentido a la rutina semanal y generar espacios de encuentro entre pares. Logre constatar que el taller se transformó en un espacio de comunidad. Las conversaciones, el acompañamiento mutuo y el compartir experiencias de vida se integraron naturalmente al proceso formativo. El aprendizaje ocurrió tanto en el hacer como en el estar juntos.
Este tipo de experiencias evidencian que la educación, cuando se vincula con el territorio y las trayectorias de las personas, impacta directamente en el buen vivir.
Vinculación con el medio: cuando la experiencia es recíproca
Uno de los aspectos más relevantes de esta experiencia fue su carácter verdaderamente recíproco. La comunidad no solo recibió formación: respondió activamente, valoró el proceso y manifestó de manera explícita su interés en darle continuidad.
Desde la práctica docente, esto se tradujo en alta asistencia, compromiso sostenido y una clara satisfacción con el aprendizaje. Incluso surgió, de manera orgánica, la disposición a contribuir mediante un pago mensual, entendiendo el valor del espacio formativo.
Este dato no es menor. Habla de pertinencia, de legitimidad social y de un programa que responde a una necesidad real del territorio.

Oficios creativos, emprendimiento y universidad
A lo largo del proceso fue posible observar cómo el aprendizaje del oficio abrió también la posibilidad de pensar en el emprendimiento, no como una exigencia, sino como una opción. El valor del trabajo hecho a mano, la identidad territorial y la experiencia acumulada por las personas mayores se transformaron en recursos significativos.
En este sentido, la Escuela de Artes y Oficios UFRO se posiciona como uno de los pocos proyectos regionales enfocados en oficios creativos, siendo el segundo de este tipo en la región, junto a la nueva carrera impulsada por la UC Temuco. Esto no solo da cuenta de una tendencia, sino de una demanda concreta por este tipo de formación.
Artesanía territorial, gobernanza cultural y proyección
Integrar la artesanía territorial en la universidad no es una acción marginal. Es reconocer saberes situados, prácticas culturales vivas y conocimientos que históricamente han quedado fuera de la academia. En este escenario, la próxima implementación de la Ley de Artesanía abre un campo relevante para la docencia, la vinculación con el medio y la investigación cultural.
Desde una mirada reflexiva, se vuelve necesario avanzar hacia modelos de gobernanza cultural, donde universidad y comunidad dialoguen de manera permanente, reconociendo a las personas mayores como sujetos activos de conocimiento y no solo como beneficiarios.
Reflexión final: la continuidad como condición pedagógica
Como docente, esta experiencia me permite afirmar que los procesos educativos con impacto real no pueden pensarse como acciones aisladas. La Escuela de Artes y Oficios UFRO ha demostrado que existe sentido, compromiso y resultados concretos cuando la universidad sostiene su vínculo con la comunidad.
La continuidad de estos espacios no debe ser solo una decisión administrativa. Es una decisión pedagógica, cultural y ética. Sostenerlos es apostar por una educación que reconoce la diversidad de trayectorias, valora el aprendizaje a lo largo de la vida y entiende la vinculación con el medio como una dimensión estructural del quehacer universitario.
Cuando la universidad decide permanecer, el aprendizaje realmente ocurre.
Autor: Claudio Ovando León







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